“No te deberíamos haber dejado llamar al abogado”
Asistimos, estupefactos, a una alarmante noticia que ha vuelto a poner en pie de guerra a todo internet y ha disparado los ánimos hasta el paroxismo. Oleadas de rabia e
indignación han recorrido multitud de blogs, cuyos usuarios han alzado
su voz para protestar enérgicamente contra este atentado a la ética.
Existen dos versiones
de los hechos que tratan de explicar lo ocurrido. Por un lado, tenemos
al afectado que cuenta con pelos y señales todo lo que ha tenido que
padecer por culpa de la intervención de varios representantes de la
SGAE. Y por otro, la propia SGAE, que responde negando los hechos y
tachando de mentiroso a la víctima de esta vejatoria intimidación.
Resulta difícil garantizar quién tiene razón, pero conociendo la
trayectoria de David Bravo, el famoso abogado que
lleva tiempo demostrando su honradez y honorabilidad, apenas quedan
dudas de quién está diciendo la verdad. Por otro lado, la asociación de
los autores, lleva a sus espaldas un cúmulo de despropósitos, denuncias
y comportamientos deleznables que permiten deducir con facilidad si sus
alegatos poseen visos de veracidad o se trata, una vez más, de
maniobras de evasión para escurrir el bulto y ocultar la verdad de los
hechos.
Por lo pronto, existen dudas razonables sobre la legalidad de la acción de la SGAE teniendo en cuenta las contradicciones flagrantes
en que ha incurrido la entidad al tratar de defenderse. Diseccionamos
punto a punto todo el caso y te ofrecemos una visión amplia de los
datos aportando las versiones de ambas partes. Con ello podrás opinar
con fundamento sobre la realidad de los hechos acontecidos.
La versión de la víctima
pudimos leer en su blog, de puño y letra, el suceso narrado en primera persona por el propio
afectado. Se llama Juan José Coronel Carrasco, estudiante de
Informática, de 26 años de edad y residiendo en Bonares (Huelva) junto
con sus padres y su hermano. Es el administrador de las Web elitemula y etmusica, páginas de enlaces a archivos que circulan en redes p2p y que la SGAE parece que ha empezado a perseguir mediante las denuncias pertinentes por la vía civil (la penal ya desistieron de usarla cuando comprobaron que todas las sentencias fallaban en su contra).
El día 26 de Mayo de 2009, sobre las 12 y media de la mañana, 5
personas desconocidas llamaron a la puerta de su casa, dijeron que
venían del juzgado y que tenían orden de registrar y requisar los
ordenadores que hubiera en la casa en busca de pruebas de un delito que
ni siquiera se ha probado. Según comenta Coronel “entraron en todas las habitaciones e incluso abrieron algunas cajas de cartón de mi dormitorio, que no tenían ningún contenido especial más allá de enseres personales de algunos de los miembros de mi familia”.
Luego un señor que se identificó como “perito informático” procedió a revisar de modo exhaustivo el portátil del afectado e
inmediatamente después, trató de arrancar el portátil de su hermano,
cosa que no consiguió porque usaba contraseña. El perito, armado con la
fuerza de intimidación, exigió la contraseña y Coronel llamó a su
hermano para pedírsela, tal era su estado de nervios y exaltación. Una
vez conseguida la clave, el perito revisó el ordenador del hermano y
siguió inspeccionando todos los discos duros que encontró en la vivienda. Finalmente le indican que van a requisar todo el material y se lo van a llevar al juzgado.
Imaginen el miedo que debió pasar Juan mientras se sentía arrollado
por 5 personas que decían venir en nombre del juez y que disponían de
permiso para entrar en su casa, registrar sus ordenadores y
requisarlos. El informático comenzó a sospechar que aquello no podía ser legal. Les pidió la orden judicial que les acredita para realizar las
delicadas intervenciones y los individuos le muestran un papel “del
juzgado” que atemoriza al dueño de las páginas. Si no eres muy versado
en la materia te tragas como una orden del juez cualquier papel que
ponga la palabra "juzgado" o "prueba" y tenga un membrete oficial.
El amenazador escrito decía lo siguiente: “Igualmente se accede
a la práctica de prueba anticipada requiriendo al demandado para que a
presencia de la Comisión Judicial presente para su depósito temporal
los discos duros de los ordenadores en los que se encuentran
almacenados y desde los que se administran los sitios web elitemula y
etmusica y en los que consten los datos sobre número de descargas de
obras musicales efectuadas desde el mes de Septiembre de 2007 y desde
el mes de Diciembre de 2007 respectivamente”.
¿Y la orden judicial para entrar y registrar la casa, dónde estaba? La SGAE parece que no la necesita
Leído esto, cualquier persona sin formación jurídica
caería en un estado de pánico que se vería reforzado por la ominosa
presencia de 5 personas que dicen venir del juzgado y que te instan a
que le cedas tus ordenadores sin más explicaciones. Después de dos
horas de intensivos registros, Coronel comienza a sospechar que aquello
no puede ser legal y decide llamar por teléfono a su abogado, el famoso
especialista en propiedad intelectual David Bravo. Cuando el
aterrorizado propietario de los ordenadores le cuenta el caso al
abogado, éste le dice que de ningún modo ese papel les faculta para entrar en un domicilio particular y mucho menos a revisar datos personales en sus ordenadores.
La orden simplemente solicita al afectado que traslade los ordenadores
al juzgado pero en absoluto autoriza a nadie a allanar su morada y violar la intimidad de sus datos digitales. Bravo toma el control de la situación y habla por teléfono con la secretaria judicial para dejarle clara la total falta de autoridad que poseen para ejecutar las acciones presentes y les exige que se
identifiquen, que suelten los ordenadores y que abandonen la casa de
inmediato. Los intrusos dicen ser: La procuradora de SGAE, el perito
informático de SGAE, un juez de Moguer que venía por exhorto, la
secretaria judicial y un quinto señor que no se identificó.
La víctima, según la SGAE, les dejó pasar y registrar sus enseres voluntariamente
Finalmente, los sujetos se marcharon, levantando acta de lo sucedido y
dejando por escrito su presencia en la casa, el registro de los 6
ordenadores y también que el denunciado no había entregado el material,
excepto un portátil personal que le dió al juez para ahorrarse un viaje
al juzgado. Cuando abandonaban la casa, Coronel asegura que la
secretaria le dijo una frase que pasará a la historia de la
desvergüenza. La dejamos para el final porque la frase realmente
resulta pavorosa. Por supuesto, después de este lamentable suceso, Juan
José está pensando seriamente en denunciar los hechos y llegar hasta el
final para esclarecer las siniestras circunstancias que han llevado a
estos 5 fulanos a intimidar, engañar y humillar al
dueño de las páginas de enlaces. David Bravo le ha garantizado que se
presentará como testigo en la causa que proceda si decide presentar una
denuncia.
La versión de la SGAE
Tras el revuelo que se ha producido en los medios de comunicación, la
asociación de autores no ha tenido mas remedio que saltar a la palestra
en su propia defensa. Alegan que todo ha sido un malentendido y que “Existe
una tergiversación de los hechos mediante la cual el infractor aparece
como parte perjudicada y el autor lesionado como verdadero villano
cuando lo único que trata es de defender es legítimamente sus derechos".La sociedad se remite al acta levantada por el juez que entró en la casa y asegura que "no se ha infringido la legalidad". Argumentan que, si bien no tenían orden judicial para entrar, Coronel les dio permiso
y, además, entregó “voluntariamente” los ordenadores para que el perito
pudiera revisarlos. Y que todo ha quedado reflejado en el acta judicial
que levantaron el día de autos, insistiendo en que ellos actuaron sin
infringir las leyes. La SGAE también niega que David Bravo, el abogado
del informático, haya hablado con ninguna procuradora. Asegura que en
realidad habló con el secretario judicial (debe tener una voz bastante
aflautada para que Bravo le confundiera con la procuradora).
La SGAE asegura que entraron por las buenas, con permiso y por la puerta
Es
el juzgado Mercantil de Huelva (que ya ha cerrado cautelarmente dos web
de Coronel y ante el cual la SGAE tiene la denuncia interpuesta de las
otras dos web que posee) el que solicita "los discos duros de los
ordenadores en los que se encuentran almacenados y desde los que se
administran los sitios web elitemula y etmusica". Lo que sucedió este martes es que "se
llevó a efecto la prueba acordada mediante una orden judicial del 20 de
febrero de 2009 que concluyó mediante la entrega voluntaria por parte
del dueño del disco duro". De hecho, el representante de la SGAE asegura que es "falso"
que se inspeccionaran los demás ordenadores o se quisieran requisar más
discos duros aparte del que el demandado entregó voluntariamente. "Todo lo demás es manipulación", asegura. Afirma que estas declaraciones no son más que un intento por "ensuciar el nombre de la SGAE e incluso de la justicia al poner en duda la diligencia del Juzgado". Recuerdan que Coronel Carrasco "no es un internauta cualquiera sino un gran infractor de la propiedad intelectual responsable de más de 20 millones de descargas ilegales".
Conclusiones: Existen 3 hechos aceptados como verdaderos por ambas partes.
Que
la comisión judicial tenía derecho a exigir la entrega al juzgado del
ordenador desde donde se supone que administraba las páginas
denunciadas.
Que la comisión judicial no tenía ninguna orden
judicial que les autorizara ni a entrar en casa del denunciado ni, por
supuesto, a registrar datos personales de los ordenadores del afectado
ni mucho menos sus cajones y enseres íntimos.
Que Coronel les permitió entrar en casa y registrar los ordenadores de forma voluntaria.
Existen 3 supuestos donde discrepan las partes.
Coronel
asegura que fue engañado vilmente por la comisión judicial haciéndole
creer que estaban autorizados por mandato judicial a registrar sus
cosas y también que fue intimidado desde una posición de privilegio
aprovechándose de su ignorancia en materia jurídica.
La SGAE
afirma que ellos no registraron ningún ordenador y que es falso que
trataran de requisar material alguno, excepto el que se llevaron por
voluntad del propio afectado (Sin embargo, el acta judicial que fue
redactada allí por la propia comisión, dice literalmente "habiendo
visto el perito informático la identificación de los discos duros
existentes (ver total de seis) considerado que desde el resto también
se podía acceder a estas paginas web el demandado se niega a la entrega
de los mismos" ¿En qué quedamos?)
La SGAE afirma que David Bravo no habló en ningún momento con la procuradora sino con el secretario judicial.
La alarma social generada por este suceso ha traspasado nuestras propias fronteras
Si los hechos que relata Juan José Coronel son ciertos, nos encontramos ante un caso de auténtica alarma social. La SGAE se ha convertido en un monstruo ingobernable que arremete a diestro y siniestro saltándose a la torera las leyes más
elementales que rigen una sociedad democrática. Definitivamente han
perdido el norte. Llevan tiempo bordeando los límites del abismo pero,
con este caso, han rebasado la línea de lo admisible y han entrado en
una espiral de fanatismo que está haciendo saltar todas las alarmas de
un sistema de libertades donde se supone que gobierna el imperio de la ley.
No se puede entender semejante radicalismo sin pensar en la asociación
como una secta o en un emporio empresarial desbocado. En ella se
mezclan el delirio enfermizo y el afán obsesivo de imponer sus normas
aun saltándose las barreras legales y morales que los españoles un día
logramos consensuar. Al principio, los despropósitos de esta odiada
asociación se tomaban casi como una mera diversión dialéctica de
aquellos que se entretienen con las inquietudes del mundo cibernético.
Sin embargo, el atropello perpetrado este martes hace abrir unos ojos
atónitos y comenzar a pensar en que realmente a la SGAE se le está
escapando de las manos el totalitarismo feroz que lleva tiempo pujando por salir desde sus entrañas.
Ya
no se trata sólo de aquella asociación antipática a quien dirigir las
invectivas de un grupo de internautas al sol. Ahora tenemos en frente a
un engendro verdaderamente peligroso que crece en su iniquidad y que avanza con paso firme hacia el
desprecio atroz de los derechos básicos de las personas. No se puede
imaginar nada más bajo que aprovecharse de un inocente en inferioridad
de condiciones, atemorizarlo, intimidarlo y manipularlo hasta
convertirlo en un pelele y ejercer un trato vejatorio contra su
intimidad.
Haced el esfuerzo de imaginar cómo debió sentirse Juan José Coronel
cuando 5 desconocidos irrumpen en su casa sin dar explicaciones, le
avasallan, se pasean por su casa y le registran sus ordenadores, viendo fotos personales, emails y
cualquier otro tipo de información sensible. Imaginad la sensación de
ver a alguien no deseado meter la mano en tus cajones y revolver tus
pertenencias sin motivo alguno. Piense en la prepotencia de esos 5
esbirros de la intimidación, exigiendo la contraseña del ordenador de su propio hermano y curioseando en sus intimidades. Estos
comportamientos no pueden generar más que repulsión y rechazo. Máxime
cuando Juan ni siquiera ha cometido un delito ¿Qué habría hecho usted?.
Pero lo peor de todo,
llega con la culminación de esta conducta miserable. Una frase
lapidaria que condensa la esencia de toda la ignominia que proyectan
estos individuos. Una frase llena de frustración, de rabia, de amenaza.
Disparada como una bala silenciosa que avanza a modo de advertencia
velada y que va dirigida directamente a tus sienes. Escucharla con voz
meliflua, mientras te miran directamente a los ojos, es suficiente para
que se ericen los pelos de la nuca y te caigan los pantalones hasta los
tobillos:
"No te deberíamos haber dejado llamar al abogado”
Enlaces
Versión de la víctima Juan José Coronel Carrasco
Versión de la SGAE El Mundo
Fuente: NeoTeo