América se desquebrajó y volvió a caer en el torneo para hilar su segunda derrota. Ramón Díaz, estratega de las Águilas, prometió un equipo espectacular, ganador que enamorara a cualquiera, pero sus promesas se escaparon en el aire, el equipo apenas logró tener cuatro puntos de 12 posibles y se quedó en el quinto puesto del Grupo 2, apenas arriba de Tecos, un equipo involucrado en el descenso. Díaz al inicio del torneo señaló cuatro partidos como meta para hacer volar al América, de no lograrlo se haría a un costado, ahora sólo el tiempo dirá si el técnico cumple sus promesas.
Las Águilas cayeron ante un Pachuca que juega al futbol con magia y armonía, que es dirigido minuciosamente y de manera perfecta por un sabio del futbol nacional, Enrique Meza.
Pachuca sólo tuvo que hacer lo que sabe, manejar el balón y ser contundentes para dejar a las Águilas en el césped y evidenciarlos ante su propia afición. La figura soberbia de Christian Giménez con un gol de tiro libre que se quedó en el ángulo, terminó por darle a las Águilas un golpe certero, casi mortal para el estratega argentino.
América no pudo mantener el invicto en casa que Michel Bauer, Presidente del equipo, puso como meta fija en el Clausura 2009; y aunque Cabañas intentó defender el orgullo de los de Coapa con un gol, las Águilas no pudieron reponerse.
Pachuca con su victoria se instaló en el liderato General y recibirá en la Jornada 5 a los Pumas de la UNAM, América visitará a Jaguares, el segundo en la Tabla.
EL PARTIDO
Aún quedaba un resquicio de esperanza en la afición americanista. Unos 35 mil aficionados que se dieron cita en el Estadio Azteca creyeron fervientemente que las Águilas terminarían por volar, y aquella caída, la semana pasada, frente a Morelia, sólo sería un espejismo negativo en la historia del equipo.
Sin embargo, ahí estaba Pachuca para terminar de enviarlos a su realidad. Tan sólo al minuto tres Ulises Mendivil hizo el gol después de un centro raso por comando del “Chaco” Giménez.
Los hidalguenses con una armonía perfecta comenzaron a pasear el balón por la cancha, profundizar, llegar hasta el área de Armando Naverrete como si en el marcador fueran perdiendo. Las Águilas un tanto anonadadas sólo veían, como aficionados, la forma en que Pachuca trató el balón.
Pachuca propuso y siempre mandó en la cancha, nunca le faltó ambición; por ello entró con fuerza en varias ocasiones al área de las Águilas, el camino no era nada difícil.
Christian Giménez al minuto 31 se animó de media distancia, sacó un cañonazo de pierna derecha, el balón pasó rozando el poste derecho del arquero americanista. América intentó despertar, Ismael Rodríguez, después de un pase de Cabañas, mandó el esférico a un costado, logrando así el primer intento claro de los de Coapa.
Pero América poco a poco se fue resquebrajando, los constantes reclamos en una zaga improvisada, con Ortiz y Rodríguez como centrales, y Corral y Martínez como laterales se fueron evidenciando mientras los minutos pasaron.
Justo en ese momento surgió la figura de Christian Giménez, el argentino portando la playera del Pachuca con orgullo, odiando muy en el fondo la del América -equipo que no terminó de darle la oportunidad para brillar- al minuto 47 cobró un tiro libre como sólo él sabe hacerlo, el balón entró en el ángulo superior izquierdo de la meta americanista para dejar su sello.
Dos minutos más tarde Jorge Corral, el debut de las Águilas, sacó un riflazo que paso rozando el poste de Miguel Calero, el América estaba vivo, pero no sabía cómo hacerle para poder alcanzar un poco el nivel futbolístico de los Tuzos.
Salvador Cabañas, el hombre magia del América, al 49 también tuvo su oportunidad, pero Miguel Calero logró un atajadón y con la mano izquierda mandó afuera.
Los abucheos comenzaron a caer en cascada desde la tribuna. La afición del América se le volteó a su equipo, las Águilas cada que tocaban el esférico sólo recibían reproches. Fue hasta el 74 cuando Cabañas los cayó de tajo, y con un gol a base de esfuerzo le pidió a la afición su apoyo.
La gente recapacitó y el “Vamos América” retumbó en el inmueble. Pero Pachuca había trabajado para volver a vencer a las Águilas, y Blas Pérez terminó la obra en un contragolpe, Pérez de tres dedos le pegó desde los linderos del área venciendo una vez más a Armando Navarrete.
Las Águilas cayeron ante un Pachuca que juega al futbol con magia y armonía, que es dirigido minuciosamente y de manera perfecta por un sabio del futbol nacional, Enrique Meza.
Pachuca sólo tuvo que hacer lo que sabe, manejar el balón y ser contundentes para dejar a las Águilas en el césped y evidenciarlos ante su propia afición. La figura soberbia de Christian Giménez con un gol de tiro libre que se quedó en el ángulo, terminó por darle a las Águilas un golpe certero, casi mortal para el estratega argentino.
América no pudo mantener el invicto en casa que Michel Bauer, Presidente del equipo, puso como meta fija en el Clausura 2009; y aunque Cabañas intentó defender el orgullo de los de Coapa con un gol, las Águilas no pudieron reponerse.
Pachuca con su victoria se instaló en el liderato General y recibirá en la Jornada 5 a los Pumas de la UNAM, América visitará a Jaguares, el segundo en la Tabla.
EL PARTIDO
Aún quedaba un resquicio de esperanza en la afición americanista. Unos 35 mil aficionados que se dieron cita en el Estadio Azteca creyeron fervientemente que las Águilas terminarían por volar, y aquella caída, la semana pasada, frente a Morelia, sólo sería un espejismo negativo en la historia del equipo.
Sin embargo, ahí estaba Pachuca para terminar de enviarlos a su realidad. Tan sólo al minuto tres Ulises Mendivil hizo el gol después de un centro raso por comando del “Chaco” Giménez.
Los hidalguenses con una armonía perfecta comenzaron a pasear el balón por la cancha, profundizar, llegar hasta el área de Armando Naverrete como si en el marcador fueran perdiendo. Las Águilas un tanto anonadadas sólo veían, como aficionados, la forma en que Pachuca trató el balón.
Pachuca propuso y siempre mandó en la cancha, nunca le faltó ambición; por ello entró con fuerza en varias ocasiones al área de las Águilas, el camino no era nada difícil.
Christian Giménez al minuto 31 se animó de media distancia, sacó un cañonazo de pierna derecha, el balón pasó rozando el poste derecho del arquero americanista. América intentó despertar, Ismael Rodríguez, después de un pase de Cabañas, mandó el esférico a un costado, logrando así el primer intento claro de los de Coapa.
Pero América poco a poco se fue resquebrajando, los constantes reclamos en una zaga improvisada, con Ortiz y Rodríguez como centrales, y Corral y Martínez como laterales se fueron evidenciando mientras los minutos pasaron.
Justo en ese momento surgió la figura de Christian Giménez, el argentino portando la playera del Pachuca con orgullo, odiando muy en el fondo la del América -equipo que no terminó de darle la oportunidad para brillar- al minuto 47 cobró un tiro libre como sólo él sabe hacerlo, el balón entró en el ángulo superior izquierdo de la meta americanista para dejar su sello.
Dos minutos más tarde Jorge Corral, el debut de las Águilas, sacó un riflazo que paso rozando el poste de Miguel Calero, el América estaba vivo, pero no sabía cómo hacerle para poder alcanzar un poco el nivel futbolístico de los Tuzos.
Salvador Cabañas, el hombre magia del América, al 49 también tuvo su oportunidad, pero Miguel Calero logró un atajadón y con la mano izquierda mandó afuera.
Los abucheos comenzaron a caer en cascada desde la tribuna. La afición del América se le volteó a su equipo, las Águilas cada que tocaban el esférico sólo recibían reproches. Fue hasta el 74 cuando Cabañas los cayó de tajo, y con un gol a base de esfuerzo le pidió a la afición su apoyo.
La gente recapacitó y el “Vamos América” retumbó en el inmueble. Pero Pachuca había trabajado para volver a vencer a las Águilas, y Blas Pérez terminó la obra en un contragolpe, Pérez de tres dedos le pegó desde los linderos del área venciendo una vez más a Armando Navarrete.
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