Este jueves, No a la Generación del No, lanzó la segunda
llamada para llevar a cabo una reforma política fondo, al percatarse que
existen coincidencias entre el CEN del PRD y la bancada del PRI en el Senado.
“Creemos que es la hora del SI. Trece años llevan detenidas
las reformas de fondo que el país necesita. La propuesta de cambios políticos
hecha por el gobierno empieza a andar el mismo camino: la negación, la
parálisis. Es inaceptable el bloqueo persistente al cambio por parte de las
fuerzas políticas. Tiene detenido a México”, señala el documento.
Quien se opone a todo, agregan, está a favor de nada. Si
estuviéramos en el paraíso, el cambio sería riesgoso pero, ¿estamos en el
paraíso? ¿No hay nada que cambiar? ¿No hay nada en las reformas políticas
propuestas por el ejecutivo que atraiga a sus opositores? ¿Podemos seguir como
estamos en esta materia? ¿Trece años de parálisis no bastan?
“Quizá el problema con las reformas propuestas –reelección
de diputados y senadores, segunda vuelta en la elección presidencial,
iniciativa preferente para leyes secundarias, referéndum para cambios
constitucionales y candidaturas independientes – es que, por primera vez, los
beneficiarios son los ciudadanos, no los partidos”.
La resistencia al cambio une a la Generación del NO, la
generación de políticos de todos los partidos que han hecho improductiva
nuestra democracia. Quienes apoyamos estas reformas, podemos abrigar serias
divergencias entre nosotros o con el gobierno en otros temas; podemos pensar
que a las reformas propuestas les sobran o les faltan detalles. No son un
paquete perfecto, como si existiera alguno.
Pero en su conjunto, constituye el cambio más importante en
el país desde 1994, y sobre todo, la llave para introducir cambios mayores en
otros ámbitos: económico, social, internacional, jurídico, educativo y de
seguridad. Por eso las hacemos nuestras y llamamos a los legisladores a dejar
atrás diferencias menores y el interés coyuntural, a favor de una visión de futuro
audaz y alentadora.
Editorial 






